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Historia de la arquitectura: Paleocristiana

April 24, 2019

 

Orígenes
Cuando Constantino se convirtió en el emperador de Roma, el cristianismo era un culto minoritario, cuyos seguidores de reunían en secreto. Su decisión de convertirse al cristianismo cambió el rumbo de la historia de la arquitectura. A  diferencia de la religión pagana, el cristianismo requería un espacio interior amplio. Como modelo de construcción, Constantino eligió una basílica romana que formaba parte del complejo de su palacio. La basílica, una sala de reuniones cubierta, era un espacio multifuncional, Sustituyendo su trono en el ábside por un altar, Constantino transformó la basílica en la primera iglesia cristiana. Siguió extendiendo el cristianismo fundando numerosas iglesias, como la primera iglesia de San Pedro de Roma.
 
Elementos arquitectónicos distintivos

Existe una diferencia fundamental en lo que se refiere a los templos griegos y romanos y la de los templos cristianos. Para los primeros los templos eran la casa de los dioses y el acceso era solo para los sacerdotes, mientras que para los cristianos el templo era un lugar donde se reunían los fieles a adorar a su dios. Los templos clásicos no servían para esta nueva forma de culto y es por lo que, cuando Constantino en el año 323 D.C. se convirtió al cristianismo, se pensó en otras formas de construcción, adoptándose una que ya había dado pruebas de poder congregar multitudes. Esta era la basílica romana, lugar donde se administraba justicia y era capaz de albergar grandes multitudes. En esta basílica construida para el culto en el año 330 presenta todos los elementos de la basílica romana, pero adaptados a las nuevas necesidades. El acceso es a través de un patio o atrio rodeado de arquerías, hasta un vestíbulo transversal llamado Nártex; se ingresa en el templo dividido en cinco naves, dos a cada lado y una central, más alta y ancha que conduce directamente al altar situado al fondo en un semicírculo llamado ábside. Las naves están separadas por columnas libres que sostienen un entablamento sobre el que reposan una serie de arcos que permiten el paso de la luz para iluminar el interior de la basílica. Las naves laterales de la basílica están cubiertas por una techumbre de madera inclinada hacia el exterior y la nave central por una techumbre también de madera a doble vertiente. La fachada de las basílicas refleja exactamente la disposición interior de las naves y su altura. Se construían al lado de las basílicas los baptisterios, generalmente circulares, rodeados de columnas y de varios pisos, en el centro del cual estaba la fuente bautismal. Más tarde formaron lo que actualmente son las torres adosadas a las iglesias. Estaba compuesta por las imágenes de los santos pintados en bajorrelieves o en imágenes escultóricas. El conjunto era policromado sea porque se pintaba o por el color de los materiales de construcción.
 
 
Desarrollo y evolución

La evolución de la arquitectura paleocristiana pasó por varias etapas que fueron definiendo su forma y su funcionalidad; sus fachadas eran definidas por su estructura o elementos de soporte, y su evolución en su distribución  y funcionalidad en la planta arquitectónica, se fue definiendo a partir de elementos simbólicos como la cruz. Las primeras basílicas cristianas estaban distribuidas en planta según la forma de la “cruz griega”, en las que nave y transepto, que es la nave transversal que en las iglesias cruza a la principal perpendicularmente, tienen el mismo largo y se intersectan a la mitad de su longitud. Posteriormente esta configuración en planta fue cambiando a lo que se conoce como planta en “cruz latina”; en esta y el transepto son de diversa longitud, y el transepto está más cerca del altar.
 
Obras arquitectónicas representativas


Basílica de Constantino
La basílica de Constantino o Basílica de Majencio, era uno de los edificios más importantes en Roma, destinado a la administración de la justicia y el comercio; su construcción se inició en el año 306 d.C. bajo el mandato del Emperador Majencio, y  fue terminada hasta el 312 d.C., por el Emperador Constantino. Su forma y su planta fueron de gran influencia para los arquitectos que construyeron las primeras iglesias, ya que la estructura de bóvedas y contrafuertes permitían cubrir un espacio de grandes dimensiones necesario para alojar a la gente que se reunía en las primeras misas cristianas. Originalmente contaba con una planta de tres naves; una central y dos laterales, en la actualidad solo se conserva la pared Norte.

Mausoleo de Santa Constanza
El mausoleo de Constantina, conocido también con el nombre de mausoleo de Santa Constanza, fue construido en el siglo IV para la hija del Emperador Constantino junto a la antigua Basílica de Santa Inés, ya que la costumbre era que estas edificaciones siempre tenían que estar  unidas o cerca de alguna basílica. Es un edificio de planta circular cubierto con una cúpula, este núcleo central está rodeado por un deambulatorio cubierto con una bóveda de cañón. El deambulatorio que tenía la finalidad de hacer más fácil el acceso al sepulcro; además de soportar todo el peso de la cubierta. La decoración exterior es muy austera, al contrario del interior que estaba cubierta con mosaicos que le daban una gran luminosidad y colorido, de los que actualmente solo se conservan los de la bóveda. Esta decoración tenía la finalidad de diferenciar el mundo terrenal (el exterior) con el mundo celestial (el interior).

 

 

 

Fuente: Oscar Adrián Dander Sánchez (2012), Historia de la arquitectura II, Estado de México, México.

 


 
 

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